Un rumor interesado ha echado a correr desde sectores no boquenses de un tiempo a esta parte: "Román no juega nunca", "una uña encarnada y ya no juega".
Se entiende. Pocas cosas pueden tener más calado negativo en el público xeneize que la imagen de un jugador desganado, "sin compromiso" como suele decirse ahora.
No vamos a discutir aquí de cosas incomprobables como el alcance de las lesiones, lo soportable o insoportable del dolor de las mismas o el modo en que éstas "deciden" repartirse en la vida de un futbolista.
Vamos a analizar cifras.
El 24 de junio de 2009 Román cumplirá 31 años.
¿Cuántos partidos disputaron otros famosos jugadores hasta sus 31 años?
La cosa no siempre es fácil ya que en la Argentina, a pesar de ser un país tan volcado al fútbol, no abundan las estadísticas de cada jugador, al menos en los medios. Ni siquiera la existencia de internet hace que los aficionados, muchas veces grandes acumuladores de estadísticas, las hagan públicas todavía.
Vamos a empezar con Norberto Alonso. Con Alonso la cosa es fácil, puesto que nació un 4 de enero de 1953 y enero es un mes de receso. De modo que cumplió sus 31 antes de empezar el primer torneo de 1984, el año de su regreso a River desde Vélez.
Alonso totalizó:
374 partidos en River por torneos locales
017 partidos en el Olimpique de Marsella por torneos locales
073 partidos en Vélez Sarsfield por torneos locales, que totalizan:
464 partidos en primera división por torneos locales, pero restamos:
064 que disputó en su vuelta a River, desde Vélez, tras cumplir los 31 años. Quedan:
400 partidos en primera división por torneos locales.
Partidos internacionales (le adjudicamos todos los que disputó River en Copa Libertadores, puesto que no hay estadísticas a nuestro alcance que digan qué partidos disputó. Incluso consignamos la que comenzó a disputarse mientras él cumplía su única temporada en Francia):
50 partidos disputados, desglosados así:
14 partidos en 1976 (llegada a la final),
11 partidos en 1978 (llegada a semifinales),
07 partidos en 1980 (eliminación en primer grupo con partido de desempate)
06 partidos en 1973 (eliminación en primer grupo)
06 partidos en 1977 (eliminación en primer grupo)
06 partidos en 1981 (eliminación en primer grupo)
Entonces tenemos:
400 partidos en competiciones locales.
050 partidos en Copas Libertadores.
450 partidos en total (siempre hasta cumplir los 31 años).
Las estadísticas sobre Alonso en torneos locales son contrastadas con diversas estadísticas halladas en la red y en publicaciones. Como en:
http://blogs.myspace.com/index.cfm?fuseaction=blog.ListAll&friendID=430767621
O en:
www.filialrivercuruzu.com.ar/word/estadisticas.doc
En Copa Libertadores, en cambio, no constan datos excepto de las finales en que participó. Hemos optado, insistimos, por adjudicarle participación en todos los partidos que River disputó en Copa en cada año.
Observamos ahora las de Riquelme:
150 partidos en Boca por torneos locales antes de ir a Europa.
031 partidos en el Barcelona por torneos locales (30 Liga, 1 Copa del Rey).
110 partidos en el Villarreal por torneos locales (106 Liga, 4 Copa del Rey).
015 partidos en Boca por torneos locales en su primer regreso.
031 partidos en Boca por torneos locales desde su segundo regreso. Todo eso hace:
337 partidos en primera división por torneos locales.
Partidos internacionales (de los de Riquelme, al haber jugado en la era de la computadora y la televisación masiva de partido las estadísticas son exhaustivas):
041 partidos por torneos americanos en su primera etapa en Boca.
002 finales de Copa Intercontinental en su primera etapa en Boca.
011 partidos por torneos europeos en el Barcelona.
033 partidos por torneos europeos en el Villarreal.
011 partidos por torneos americanos en su primer regreso a Boca.
014 partidos por torneos americanos desde su segundo regreso a Boca. Esto hace:
112 partidos por torneos internacionales de clubes en total.
Entonces tenemos:
337 partidos en competiciones locales.
112 partidos en copas internacionales.
449 partidos en total a un mes de cumplir los 31 años.
Y llegamos a la asombrosa conclusión de que esta noche, cuando falta más de un mes para que cumpla 31 años, Juan Román Riquelme llegará a la cifra de partidos que Norberto Alonso tenía al alcanzar la misma edad.
Cierto es que Alonso prolongó su carrera hasta los 34 años, disputando en los tres últimos una gran cantidad de partidos y alcanzando por fin la Copa Libertadores.
Pero también es cierto que no contemplamos aquí los partidos de selección, en los que Riquelme le lleva una gran ventaja (43 en la selección mayor, sin contar los 11 amistosos que jugó con ella). Recordemos que Alonso sólo disputó eliminatorias, amistosos previos al Mundial '78 y 2 partidos del mismo (15 presencias incluyendo amistosos en la selección mayor).
Por otra parte los partidos de Copa de Román están fehacientemente comprobados, mientras que , como ya hemos dicho, no sucede lo mismo con los de Norberto Alonso.
¿Qué tal?
Bastante bien para un tipo que "siempre está lesionado", ¿no?
Seguiremos con otras figuras.
jueves, 21 de mayo de 2009
sábado, 16 de mayo de 2009
Las claves de un odio (3): Norberto Alonso, el nombre que se obvia al criticar a Román
Los de más edad, sabemos que hay un nombre que el hincha de River que critica a Román trata de que pase inadvertido: Norberto Alonso.
Contrastando cifras de Riquelme y de Alonso, tenemos esto:
Alonso: jugó 12 años en River, disputando 25 torneos locales.
Riquelme: lleva 8 años en Boca, disputando 16 torneos locales (con el actual)
Alonso ganó: 7 torneos locales, 1 Copa Libertadores y 1 Copa Intercontinental.
Riquelme ganó: 4 torneos locales, 3 Copas Libertadores y 1 Copa Intercontinental.
No menciono la Recopa Sudamericana que no existía en la época de Alonso.
Si merecería la pena mencionar, en torno al porcentaje de eficacia en torneos locales de Alonso, que jugó dos años en Vélez Sarsfield (4 torneos) sin ganar título alguno.
Respecto de sus campañas fuera del país son éstas:
Alonso: 17 partidos en el Olimpique de Marsella.
Riquelme: una temporada con el Barcelona, 3 y media con el Villarreal.
Podemos no mencionar la Intertoto, que tanto molesta a algunos, pero dejar de mencionar la clasificación para la Champions League y el alcanzar las semifinales de ese torneo en un equipo como el Villarreal, que entonces se movía con 34 millones de euros de presupuesto y que no pudo alcanzarlas este año, en que se mueve con más del doble (su presupuesto actual anda alrededor de los 73 millones de euros), es imposible.
Habría que preguntarse también cómo y gracias a qué o quién ese equipo chico pudo duplicar su presupuesto en el término de tres años, como lo demuestran estas notas:
Presupuesto 2004-2005, 34 millones:
http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/noticia.asp?pkid=133527
Presupuesto 2007-2008, 63 millones:
http://www.lasprovincias.es/alicante/20071219/deportes/futbol/roig-presupuesto-villarreal-multiplicado-200712190942.html
Para muchos de los que odian a Román, su Intertoto con el Villarreal y el haber jugado semifinales de Champions, es el fracaso más absoluto y quien fracasa en Europa es un inútil.
Los 17 partidos de Alonso en el Olimpique de Marsella son, sin duda, su concepto del éxito.
Vayamos al tema de la Selección Nacional.
Alonso figuró en la selección campeona de 1978, pero sólo jugó los dos primeros partidos y se peleó con Menotti que no lo volvió a incluir.
Román, dicen, "fue al Olímpico a colgarse la medalla que otros ganaban". Pero Román, mal que les pese, estuvo en el campo, no "de Miranda". Y, por supuesto, del Mundial Sub-20 que ganó en Malasia, ni se habla.
Jugador conflictivo, otro de los baldones que le aplican a Román.
Además de la ya citada pelea con César Luis Menotti, Alonso se peleó, entre otros, con Osvaldo Diez, uno de los técnicos que lo hizo surgir y con Alfredo Distéfano, pelea por la cual se fue a Vélez por dos años.
Pero, claro, el único que hace esas cosas es Román.
Para terminar, sobre Alonso la hinchada de Boca siempre dijo que era lento y pecho frío. Pero nunca se lo dejó de alentar ni se lo insultó cuando jugó para la selección.
Entonces, parece que lo que siempre sucedió fue que hubo pánico de que Román ganara algo con la selección grande, que era lo único que le faltaba.
No se trata, por mi parte, de desmerecer a Alonso, sino de marcar que -medidos con la misma vara que le imponen a Román- el paralelismo resulta muy curioso como para no ver la contradicción entre tener a Alonso como uno de los más grandes ídolos propios y sostener que los boquenses tenemos por ídolo a un nadie.
Contrastando cifras de Riquelme y de Alonso, tenemos esto:
Alonso: jugó 12 años en River, disputando 25 torneos locales.
Riquelme: lleva 8 años en Boca, disputando 16 torneos locales (con el actual)
Alonso ganó: 7 torneos locales, 1 Copa Libertadores y 1 Copa Intercontinental.
Riquelme ganó: 4 torneos locales, 3 Copas Libertadores y 1 Copa Intercontinental.
No menciono la Recopa Sudamericana que no existía en la época de Alonso.
Si merecería la pena mencionar, en torno al porcentaje de eficacia en torneos locales de Alonso, que jugó dos años en Vélez Sarsfield (4 torneos) sin ganar título alguno.
Respecto de sus campañas fuera del país son éstas:
Alonso: 17 partidos en el Olimpique de Marsella.
Riquelme: una temporada con el Barcelona, 3 y media con el Villarreal.
Podemos no mencionar la Intertoto, que tanto molesta a algunos, pero dejar de mencionar la clasificación para la Champions League y el alcanzar las semifinales de ese torneo en un equipo como el Villarreal, que entonces se movía con 34 millones de euros de presupuesto y que no pudo alcanzarlas este año, en que se mueve con más del doble (su presupuesto actual anda alrededor de los 73 millones de euros), es imposible.
Habría que preguntarse también cómo y gracias a qué o quién ese equipo chico pudo duplicar su presupuesto en el término de tres años, como lo demuestran estas notas:
Presupuesto 2004-2005, 34 millones:
http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/noticia.asp?pkid=133527
Presupuesto 2007-2008, 63 millones:
http://www.lasprovincias.es/alicante/20071219/deportes/futbol/roig-presupuesto-villarreal-multiplicado-200712190942.html
Para muchos de los que odian a Román, su Intertoto con el Villarreal y el haber jugado semifinales de Champions, es el fracaso más absoluto y quien fracasa en Europa es un inútil.
Los 17 partidos de Alonso en el Olimpique de Marsella son, sin duda, su concepto del éxito.
Vayamos al tema de la Selección Nacional.
Alonso figuró en la selección campeona de 1978, pero sólo jugó los dos primeros partidos y se peleó con Menotti que no lo volvió a incluir.
Román, dicen, "fue al Olímpico a colgarse la medalla que otros ganaban". Pero Román, mal que les pese, estuvo en el campo, no "de Miranda". Y, por supuesto, del Mundial Sub-20 que ganó en Malasia, ni se habla.
Jugador conflictivo, otro de los baldones que le aplican a Román.
Además de la ya citada pelea con César Luis Menotti, Alonso se peleó, entre otros, con Osvaldo Diez, uno de los técnicos que lo hizo surgir y con Alfredo Distéfano, pelea por la cual se fue a Vélez por dos años.
Pero, claro, el único que hace esas cosas es Román.
Para terminar, sobre Alonso la hinchada de Boca siempre dijo que era lento y pecho frío. Pero nunca se lo dejó de alentar ni se lo insultó cuando jugó para la selección.
Entonces, parece que lo que siempre sucedió fue que hubo pánico de que Román ganara algo con la selección grande, que era lo único que le faltaba.
No se trata, por mi parte, de desmerecer a Alonso, sino de marcar que -medidos con la misma vara que le imponen a Román- el paralelismo resulta muy curioso como para no ver la contradicción entre tener a Alonso como uno de los más grandes ídolos propios y sostener que los boquenses tenemos por ídolo a un nadie.
martes, 12 de mayo de 2009
Las claves de un odio (2)
Los blogs "anti-Riquelme" y las entradas de los "anti-Riquelme" a otros blogs.
En el pecado está la penitencia, dice un sabio refrán.
Si uno se pone a hace un blog -un libro, una página web o lo que sea- pro-algo o pro-alguien, como un homenaje a algo o alguien que le cae bien, uno tiene que trabajar mucho, pero trabaja apasionado en algo que le gusta. Si uno hace una página de homenaje a Gardel, se supone que va a tener que escuchar todas sus grabaciones, pero que eso no le causa ningún sufrimiento sino, por el contrario, un gran placer.
Pero si uno se pone a hacer un blog anti-alguien, eso supone la tortura permanente de seguirlo a través de todo lo que hizo o hace todavía ese personaje al que detesta.
Así, los blogs anti-Riquelme cargan con el castigo –castigo para ellos, entiéndase- de tener que ver cada partido de un jugador que detestan. A veces, incluso, una jugada puntual, varias veces. Para poder decir, de vez en cuando, que "en ese gol el arquero estaba tapado" o que "la barrera estaba mal hecha en ese tiro libre".
Bien lo señalaba Amir en un comentario a este post del blog de Gonzalo:
http://www.riquelmeultimo10.com.ar/2009/04/el-gran-purificador.html
De este modo terminan mucho más pendientes de Román que los que disfrutamos de verlo jugar.
Muchas veces no se centran en los argumentos futbolísticos (argumentos, desde ya voy avisando, dan muy pocos), sino en si escupe mucho, si abraza o no a los compañeros en los goles, si tiene pecas, si es feo (¡¡¡estas dos últimas no son broma!!!), y así por el estilo.
Los blogs aparecieron, fundamentalmente, con el primer regreso de Riquelme a Boca.
Se escudan en que no, en que fue con su regreso a la selección. Bueno, para hacer más ágil esto podemos desnudar ya algunas de sus estrategias:
1) Una de ellas consiste en declarar: "Lo que queremos es que no esté en la selección".
Sin embargo, hoy que Román no está en la selección los blogs siguen. Y viven de su vida en Boca.
2) Declaran también: "No somos anti-Boca. Nos da igual lo que haga Boca, aunque aquí participa incluso gente de Boca. No somos de River. Es que el país en su enorme mayoría odia a Riquelme y el que no lo quiera entender es porque sus dos neuronas de bostero no se lo permiten."
Sin embargo, permanentemente aluden al contrato de Román con Boca y cuestionan la política contractual de la institución. Viven, además, indicando a quién debe alinear Ischia o el técnico de turno. Uno podría pensar que son hinchas de Boca muuuuyyyy preeocupados por la marcha del club, si no fuera... si no fuera porque en ese caso no hablarían de "dos neuronas de bostero". Tienen problemas de estilo estos chicos al escribir, y en seguida se huele la pluma. Algunos pueden no ser de River, es verdad, pero ya en el otro post explico los motivos por los que ciertos hinchas de otros equipos odian a Román (y a Martín, y a Bianchi).
3) Entran en blogs pro-Boca y pro-Román a criticar, muchas veces camuflados de hinchas de Boca. Pero usan caretas transparentes, pobres. Hace unos días contesté a uno que ponía dos frases tremendamente contradictorias: empezaba con "yo lo quiero a Román" y al final ponía "pero es una persona de mierda, mejor que se vaya antes de que lleve al club a la ruina". Además de marcarle esta contradicción, le dije que "arruinar al club" sonaba raro cuando veníamos de ganar el torneo local después de años, ganando contra San Lorenzo con él y perdiendo con Tigre sin él. No contraargumentó. ¡Si no tienen argumentos, ¿cómo van a tener contraargumentos?!
4) La otra estrategia es la forma de entablar relación con los lectores, que viola toda ética de algo cercano a lo periodístico. Y no pretendo la llamada "objetividad periodística". Es más: no creo que exista. De lo que se trata es de saber bancarse las respuestas a una propuesta provocadora y dar, simplemente, derecho a réplica, sin borrar los mensajes que no gustan en tanto guarden un hilo de argumentación. O incluso conservar los insultantes que vienen desde fuera en los casos en que los insultos hayan comenzado desde el blog.
Pues, no. Las reglas son: "Hacemos lo que nos da la gana. Éste es nuestro blog. Si no te gusta, no entres". Y así, con esas explicaciones por respuesta, al que entra lo insultan hasta que se ponga como loco. Entonces, borrarán las argumentaciones o los insultos que crean oportunos (o ambas cosas) dejando editadas unas incomprensibles respuestas suyas a unos mensajes que ya no están. Aunque da un poco igual, porque serán del tipo: "Seguí sufriendo!" (¿?), o directamente insultos.
Mucho hablar de poca movilidad de Riquelme en el campo, para mostrar luego una total incapacidad de moverse de la propia parcelita en la que se sienten seguros.
Mucho decir que Riquelme traslada inútilmente, para mostrar luego mucho egoísmo con el balón que creen tener controlado.
Mucho exigir fútbol vertical, para luego no asumir riesgos.
Mucho hablar de que Román es un jugador conflictivo en el vestuario, para luego maltratar a cualquier visitante con insultos de pies a cabeza y no mostrar el mínimo de tacto en la relación con los que no piensan igual.
Mucho hablar de falta de creatividad de Riquelme, para luego repetir los mismos insultos hasta el cansancio sin poner un mínimo de esfuerzo en crear algo.
Deben de sentirse muy parecidos a la imagen que ellos tienen de Román. Por eso se pasan horas siguiéndolo fascinados.
En el pecado está la penitencia, dice un sabio refrán.
Si uno se pone a hace un blog -un libro, una página web o lo que sea- pro-algo o pro-alguien, como un homenaje a algo o alguien que le cae bien, uno tiene que trabajar mucho, pero trabaja apasionado en algo que le gusta. Si uno hace una página de homenaje a Gardel, se supone que va a tener que escuchar todas sus grabaciones, pero que eso no le causa ningún sufrimiento sino, por el contrario, un gran placer.
Pero si uno se pone a hacer un blog anti-alguien, eso supone la tortura permanente de seguirlo a través de todo lo que hizo o hace todavía ese personaje al que detesta.
Así, los blogs anti-Riquelme cargan con el castigo –castigo para ellos, entiéndase- de tener que ver cada partido de un jugador que detestan. A veces, incluso, una jugada puntual, varias veces. Para poder decir, de vez en cuando, que "en ese gol el arquero estaba tapado" o que "la barrera estaba mal hecha en ese tiro libre".
Bien lo señalaba Amir en un comentario a este post del blog de Gonzalo:
http://www.riquelmeultimo10.com.ar/2009/04/el-gran-purificador.html
De este modo terminan mucho más pendientes de Román que los que disfrutamos de verlo jugar.
Muchas veces no se centran en los argumentos futbolísticos (argumentos, desde ya voy avisando, dan muy pocos), sino en si escupe mucho, si abraza o no a los compañeros en los goles, si tiene pecas, si es feo (¡¡¡estas dos últimas no son broma!!!), y así por el estilo.
Los blogs aparecieron, fundamentalmente, con el primer regreso de Riquelme a Boca.
Se escudan en que no, en que fue con su regreso a la selección. Bueno, para hacer más ágil esto podemos desnudar ya algunas de sus estrategias:
1) Una de ellas consiste en declarar: "Lo que queremos es que no esté en la selección".
Sin embargo, hoy que Román no está en la selección los blogs siguen. Y viven de su vida en Boca.
2) Declaran también: "No somos anti-Boca. Nos da igual lo que haga Boca, aunque aquí participa incluso gente de Boca. No somos de River. Es que el país en su enorme mayoría odia a Riquelme y el que no lo quiera entender es porque sus dos neuronas de bostero no se lo permiten."
Sin embargo, permanentemente aluden al contrato de Román con Boca y cuestionan la política contractual de la institución. Viven, además, indicando a quién debe alinear Ischia o el técnico de turno. Uno podría pensar que son hinchas de Boca muuuuyyyy preeocupados por la marcha del club, si no fuera... si no fuera porque en ese caso no hablarían de "dos neuronas de bostero". Tienen problemas de estilo estos chicos al escribir, y en seguida se huele la pluma. Algunos pueden no ser de River, es verdad, pero ya en el otro post explico los motivos por los que ciertos hinchas de otros equipos odian a Román (y a Martín, y a Bianchi).
3) Entran en blogs pro-Boca y pro-Román a criticar, muchas veces camuflados de hinchas de Boca. Pero usan caretas transparentes, pobres. Hace unos días contesté a uno que ponía dos frases tremendamente contradictorias: empezaba con "yo lo quiero a Román" y al final ponía "pero es una persona de mierda, mejor que se vaya antes de que lleve al club a la ruina". Además de marcarle esta contradicción, le dije que "arruinar al club" sonaba raro cuando veníamos de ganar el torneo local después de años, ganando contra San Lorenzo con él y perdiendo con Tigre sin él. No contraargumentó. ¡Si no tienen argumentos, ¿cómo van a tener contraargumentos?!
4) La otra estrategia es la forma de entablar relación con los lectores, que viola toda ética de algo cercano a lo periodístico. Y no pretendo la llamada "objetividad periodística". Es más: no creo que exista. De lo que se trata es de saber bancarse las respuestas a una propuesta provocadora y dar, simplemente, derecho a réplica, sin borrar los mensajes que no gustan en tanto guarden un hilo de argumentación. O incluso conservar los insultantes que vienen desde fuera en los casos en que los insultos hayan comenzado desde el blog.
Pues, no. Las reglas son: "Hacemos lo que nos da la gana. Éste es nuestro blog. Si no te gusta, no entres". Y así, con esas explicaciones por respuesta, al que entra lo insultan hasta que se ponga como loco. Entonces, borrarán las argumentaciones o los insultos que crean oportunos (o ambas cosas) dejando editadas unas incomprensibles respuestas suyas a unos mensajes que ya no están. Aunque da un poco igual, porque serán del tipo: "Seguí sufriendo!" (¿?), o directamente insultos.
Mucho hablar de poca movilidad de Riquelme en el campo, para mostrar luego una total incapacidad de moverse de la propia parcelita en la que se sienten seguros.
Mucho decir que Riquelme traslada inútilmente, para mostrar luego mucho egoísmo con el balón que creen tener controlado.
Mucho exigir fútbol vertical, para luego no asumir riesgos.
Mucho hablar de que Román es un jugador conflictivo en el vestuario, para luego maltratar a cualquier visitante con insultos de pies a cabeza y no mostrar el mínimo de tacto en la relación con los que no piensan igual.
Mucho hablar de falta de creatividad de Riquelme, para luego repetir los mismos insultos hasta el cansancio sin poner un mínimo de esfuerzo en crear algo.
Deben de sentirse muy parecidos a la imagen que ellos tienen de Román. Por eso se pasan horas siguiéndolo fascinados.
viernes, 8 de mayo de 2009
Las claves de un odio (1)
Para entender por qué desde tantos sectores no boquenses se odia tanto a Román y se carga permanentemente contra él, hay que hacer un pequeño viaje hacia atrás en el tiempo.
Retrocedamos diez años, nada más y ubiquémonos en 1999.
Boca tiene dos Copas Libertadores, las del '77 y '78. River también tiene dos, más frescas: las del '86 y '96. Tanto Boca como River han jugado el mísmo número de finales de Copa Libertadores (cuatro); menos que Olimpia de Paraguay (cinco) y muchas menos que Peñarol de Uruguay (¡nueve! y con cinco títulos, además), algo —cuanto menos— sonrojante para ambas instituciones argentinas si se miran los presupuestos con que se manejaron casi siempre y se comparan con los de Olimpia y Peñarol. Cierto es que Boca tuvo épocas de pésima situación económica, pero de esas crisis no se salvaron estas otras instituciones de los países hermanos.
¿Es necesario seguir citando ejemplos sudamericanos?
Y fíjense que estoy dejando de lado a los equipos brasileños, e incluso a los colombianos dado el dinero que suelen mover en fútbol.
¿Es necesario recordar que Nacional de Uruguay lleva en ese momento ya seis finales disputadas y tres Libertadores ganadas, con tres Intercontinentales (todas las que disputó)?
¿O decir que Colo-Colo de Chile tiene una Libertadores con sólo haber disputado dos finales?
En la Argentina, Independiente campa a sus anchas, con siete finales de Libertadores disputadas y todas ganadas, y con dos Intercontinentales.
Y hasta Estudiantes puede sacar pecho con cuatro finales disputadas, las mismas que Boca y que River, puesto que ha ganado una Libertadores más (tres).
Tanto Boca como River —siempre, recordemos, estamos hablando de 1999— tienen en ese momento las mismas Intercontinentales que Racing (una) y sólo una Libertadores más, ¡un Racing que sólo ha disputado tres Copas Libertadores desde 1967 por sus bajas performances en el torneo local!
Nos tiene a tiro de piedra Vélez Sarsfield, con una Libertadores (¡en sólo cinco participaciones que llevaba!) y una Intercontinental. Y Argentinos Juniors, con una Libertadores (creo que habría jugado tres o cuatro), está ahí nomás.
En ésa y no en otra dimensión tenemos que movernos para poder entender lo que viene a partir de ese año.
Entonces empiezan a surgir en Boca dos figuras: la de Carlos Bianchi y la de Juan Román Riquelme. Acompañados, por supuesto, de una pléyade de grandísimos jugadores. No hay equipo donde uno solo "haga" ganar todo, como es costumbre que digamos en la tribuna. Ni entrenador que sin jugadores gane más títulos que los que la pura suerte permite: muy pocos, quizás se pueda ganar uno así, y poco más.
Eso de "fulanito le dio tantos títulos a mi club" es una simplificación benévola que hacemos los hinchas para explicar nuestras veneraciones.
Si no hago nombres es por no extenderme, porque de lo que aquí se trata es de explicar un odio puntual y concreto. Los quiero a todos, a todos los que han formado parte de las hazañas de este Boca de los últimos diez años.
Las cifras son claras. No voy a entrar siquiera a mencionar los títulos nacionales. Pero la racha invicta con que se ganan estos títulos, empieza a preocupar a quienes no son de Boca, de ese Boca que bate récords.
Y entonces empieza a caer la cosecha de Copas: Libertadores de 2000 y 2001, Intercontinental de 2000 ante el Real Madrid.
Hemos pasado —en sólo dos años— a duplicar a River en Libertadores y en Intercontinentales: cuatro y dos, respectivamente, contra dos y una. A duplicar a Racing y Estudiantes en Intercontinentales e igualar las de Independiente. Hemos superado las Libertadores de Estudiantes y hemos puesto distancia con Racing, Vélez, Estudiantes y Argentinos en Libertadores. Nos hemos acercado a un Independiente que parecía inalcanzable...
En lo internacional, pasamos a estar a tiro de piedra de Peñarol (hoy lo hemos superado), hemos sobrepasado las Libertadores de Nacional, tenemos más cerca las Intercontinentales de ambos (hoy igualadas), ¡hemos alcanzado las Intercontinentales de todo un Real Madrid...!
¿Cómo no van a odiar a Bianchi o a Riquelme los hinchas de River si fue con ellos que cambiamos el folklore conformista de ganarles los clásicos por el de volver a existir internacionalmente?
Un folklore en el que ellos hoy intentan refugiarse y consolarse, sin conseguirlo mayormente, aunque hayan emparejado lo que fue la superioridad boquense en los clásicos de la década del '90.
¿Puede así el hincha más joven empezar a darse cuenta de por qué se cifran en los nombres de Bianchi y de Riquelme los ataques más furibundos desde fuera, no sólo desde el hincha de River, aunque sí principalmente?
No en Córdoba, por ejemplo, aunque fue decisivo en muchos títulos. Son los organizadores de ese Boca impresionante los que más molestan. Y también Palermo, el ejecutor, para quien dedicaré un capítulo aparte.
Pero eso se entenderá mejor cuando siga desarrollando otras claves.
Para un primer post es suficiente.
Termino como en las historietas.
(continuará)
Retrocedamos diez años, nada más y ubiquémonos en 1999.
Boca tiene dos Copas Libertadores, las del '77 y '78. River también tiene dos, más frescas: las del '86 y '96. Tanto Boca como River han jugado el mísmo número de finales de Copa Libertadores (cuatro); menos que Olimpia de Paraguay (cinco) y muchas menos que Peñarol de Uruguay (¡nueve! y con cinco títulos, además), algo —cuanto menos— sonrojante para ambas instituciones argentinas si se miran los presupuestos con que se manejaron casi siempre y se comparan con los de Olimpia y Peñarol. Cierto es que Boca tuvo épocas de pésima situación económica, pero de esas crisis no se salvaron estas otras instituciones de los países hermanos.
¿Es necesario seguir citando ejemplos sudamericanos?
Y fíjense que estoy dejando de lado a los equipos brasileños, e incluso a los colombianos dado el dinero que suelen mover en fútbol.
¿Es necesario recordar que Nacional de Uruguay lleva en ese momento ya seis finales disputadas y tres Libertadores ganadas, con tres Intercontinentales (todas las que disputó)?
¿O decir que Colo-Colo de Chile tiene una Libertadores con sólo haber disputado dos finales?
En la Argentina, Independiente campa a sus anchas, con siete finales de Libertadores disputadas y todas ganadas, y con dos Intercontinentales.
Y hasta Estudiantes puede sacar pecho con cuatro finales disputadas, las mismas que Boca y que River, puesto que ha ganado una Libertadores más (tres).
Tanto Boca como River —siempre, recordemos, estamos hablando de 1999— tienen en ese momento las mismas Intercontinentales que Racing (una) y sólo una Libertadores más, ¡un Racing que sólo ha disputado tres Copas Libertadores desde 1967 por sus bajas performances en el torneo local!
Nos tiene a tiro de piedra Vélez Sarsfield, con una Libertadores (¡en sólo cinco participaciones que llevaba!) y una Intercontinental. Y Argentinos Juniors, con una Libertadores (creo que habría jugado tres o cuatro), está ahí nomás.
En ésa y no en otra dimensión tenemos que movernos para poder entender lo que viene a partir de ese año.
Entonces empiezan a surgir en Boca dos figuras: la de Carlos Bianchi y la de Juan Román Riquelme. Acompañados, por supuesto, de una pléyade de grandísimos jugadores. No hay equipo donde uno solo "haga" ganar todo, como es costumbre que digamos en la tribuna. Ni entrenador que sin jugadores gane más títulos que los que la pura suerte permite: muy pocos, quizás se pueda ganar uno así, y poco más.
Eso de "fulanito le dio tantos títulos a mi club" es una simplificación benévola que hacemos los hinchas para explicar nuestras veneraciones.
Si no hago nombres es por no extenderme, porque de lo que aquí se trata es de explicar un odio puntual y concreto. Los quiero a todos, a todos los que han formado parte de las hazañas de este Boca de los últimos diez años.
Las cifras son claras. No voy a entrar siquiera a mencionar los títulos nacionales. Pero la racha invicta con que se ganan estos títulos, empieza a preocupar a quienes no son de Boca, de ese Boca que bate récords.
Y entonces empieza a caer la cosecha de Copas: Libertadores de 2000 y 2001, Intercontinental de 2000 ante el Real Madrid.
Hemos pasado —en sólo dos años— a duplicar a River en Libertadores y en Intercontinentales: cuatro y dos, respectivamente, contra dos y una. A duplicar a Racing y Estudiantes en Intercontinentales e igualar las de Independiente. Hemos superado las Libertadores de Estudiantes y hemos puesto distancia con Racing, Vélez, Estudiantes y Argentinos en Libertadores. Nos hemos acercado a un Independiente que parecía inalcanzable...
En lo internacional, pasamos a estar a tiro de piedra de Peñarol (hoy lo hemos superado), hemos sobrepasado las Libertadores de Nacional, tenemos más cerca las Intercontinentales de ambos (hoy igualadas), ¡hemos alcanzado las Intercontinentales de todo un Real Madrid...!
¿Cómo no van a odiar a Bianchi o a Riquelme los hinchas de River si fue con ellos que cambiamos el folklore conformista de ganarles los clásicos por el de volver a existir internacionalmente?
Un folklore en el que ellos hoy intentan refugiarse y consolarse, sin conseguirlo mayormente, aunque hayan emparejado lo que fue la superioridad boquense en los clásicos de la década del '90.
¿Puede así el hincha más joven empezar a darse cuenta de por qué se cifran en los nombres de Bianchi y de Riquelme los ataques más furibundos desde fuera, no sólo desde el hincha de River, aunque sí principalmente?
No en Córdoba, por ejemplo, aunque fue decisivo en muchos títulos. Son los organizadores de ese Boca impresionante los que más molestan. Y también Palermo, el ejecutor, para quien dedicaré un capítulo aparte.
Pero eso se entenderá mejor cuando siga desarrollando otras claves.
Para un primer post es suficiente.
Termino como en las historietas.
(continuará)
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